Cocinando con Niko López. Little Spain, Nueva York

Desde muy pequeño Nico, madrileño del 91, pasaba mucho tiempo con sus abuelas en Madrid y Santander, siempre muy atento a lo que cocinaban y en cuanto le dejaban, ahí estaba, entre guisos y pucheros. En 1998 trasladan a su padre a Francia, y con 7 años comienza una nueva experiencia en París, que durará 2 años. Paris en 1999 destacaba por su gastronomía, repostería y una amplia oferta gastronómica de cocinas de todo el mundo, por lo que su paladar se multiplicó. La vida familiar cambió sobre todo porque su padre, Adolfo con 40 años, empezó a cocinar, cuando siempre había cocinado su madre, María José. Empiezan los dos a cocinar y se lo pasaban muy bien aprendiendo técnicas de elaboraciones francesas y conociendo nuevos productos. 

En el año 2000 regresan a Madrid, y ya con 10 años, es un niño que le gusta comer, le gusta la cocina y tiene gran inquietud por el mundo gastronómico. Disfruta viendo los programas de cocina del Chef  José Andrés o Canal Cocina. Con 12 años leía los libros de Ferrán Adrià, aunque no los entendía, pero aún así se los leía todos.

A los 11 años ya cocinaba en casa, se había ganado la confianza de sus progenitores, hacía la comidas y cenas de Navidad, Su madre le enviaba al mercado y disfrutaba aprendiendo con los profesionales y los productos que compraba. 

Recién matriculado, en Ingeniería química, a la semana, no siente ninguna motivación y lo deja. A Nico le gustaba la cocina, le gustaba la química en la cocina, la ingeniería en cocina. Un día, su padre le comenta que la Escuela Internacional Vatel, formadora de la élite hotelera mundial, acababa de abrir la primera sede en España. A Nico le gustó mucho la idea, fue a informarse, se matriculó, y allí estuvo 3 años, sin parar, hasta que consiguió el título universitario. Durante la carrera estuvo realizando practicas, 6 meses en Zalacain, y otros 6 en el Fat Duck en Brey, a 30 km de Londres, del famoso chef Heston Blumenthal, que ya contaba con 3 estrellas Michelín y llegó a ser número uno de la lista The Worlds’s 50 Best Restaurants. Allí aprendió ingles, y se inició en la cocina de vanguardia. Regresa a Madrid para continuar los estudios y practicas, esta vez en el departamento comercial de la Terraza del Casino de Paco Roncero y también, por decisión propia, en la cocina. Terminada la carrera, se pone a trabajar con Paco Roncero. Estuvo unos 17 meses en la Terraza, y luego pasó al taller de creatividad con el equipo de I+D. Allí estuvo otro año y medio desarrollando platos y el concepto Sublimotion.  A los 21 años se traslada a Colombia, como jefe de cocina en el proyecto de Paco Roncero en la zona más exclusiva de Bogotá. Allí estuvo 3 años. Con 25 años le llaman del lujoso hotel St Regis, en Washington, para abrir un restaurante de comida española, y así hizo. En esas fechas conoce al Chef José Andrés y a los 3 meses en una comida informal, surge empezar a trabajar en su restaurante MiniBar, 2 estrellas Michelín, en Washington, donde permaneció 2 semanas, hasta que le incorporan al departamento de creatividad y al equipo de desarrollo de Mercado Little Spain en Nueva York, que 2 años después, en marzo de 2019, se inaugura exitosamente, siendo su director culinario. Hoy por la situación generada por el Covid 19, permanece cerrado al público y elaboran 3500 comidas diarias para médicos, enfermeros, bomberos, gente sin techo, etc. en paralelo con la ONG World Central Kitchen.

Cuando se jubile, fecha muy lejana, aún, le gustaría ser feliz rodeado de familia y amigos, emocionando a la gente con la cocina. 

Desde muy pequeño Nico, madrileño del 91, pasaba mucho tiempo con sus abuelas en Madrid y Santander, siempre muy atento a lo que cocinaban y en cuanto le dejaban, ahí estaba, entre guisos y pucheros. En 1998 trasladan a su padre a Francia, y con 7 años comienza una nueva experiencia en París, que durará 2 años. Paris en 1999 destacaba por su gastronomía, repostería y una amplia oferta gastronómica de cocinas de todo el mundo, por lo que su paladar se multiplicó. La vida familiar cambió sobre todo porque su padre, Adolfo con 40 años, empezó a cocinar, cuando siempre había cocinado su madre, María José. Empiezan los dos a cocinar y se lo pasaban muy bien aprendiendo técnicas de elaboraciones francesas y conociendo nuevos productos. 

En el año 2000 regresan a Madrid, y ya con 10 años, es un niño que le gusta comer, le gusta la cocina y tiene gran inquietud por el mundo gastronómico. Disfruta viendo los programas de cocina del Chef  José Andrés o Canal Cocina. Con 12 años leía los libros de Ferrán Adrià, aunque no los entendía, pero aún así se los leía todos.

A los 11 años ya cocinaba en casa, se había ganado la confianza de sus progenitores, hacía la comidas y cenas de Navidad, Su madre le enviaba al mercado y disfrutaba aprendiendo con los profesionales y los productos que compraba. 

Recién matriculado, en Ingeniería química, a la semana, no siente ninguna motivación y lo deja. A Nico le gustaba la cocina, le gustaba la química en la cocina, la ingeniería en cocina. Un día, su padre le comenta que la Escuela Internacional Vatel, formadora de la élite hotelera mundial, acababa de abrir la primera sede en España. A Nico le gustó mucho la idea, fue a informarse, se matriculó, y allí estuvo 3 años, sin parar, hasta que consiguió el título universitario. Durante la carrera estuvo realizando practicas, 6 meses en Zalacain, y otros 6 en el Fat Duck en Brey, a 30 km de Londres, del famoso chef Heston Blumenthal, que ya contaba con 3 estrellas Michelín y llegó a ser número uno de la lista The Worlds’s 50 Best Restaurants. Allí aprendió ingles, y se inició en la cocina de vanguardia. Regresa a Madrid para continuar los estudios y practicas, esta vez en el departamento comercial de la Terraza del Casino de Paco Roncero y también, por decisión propia, en la cocina. Terminada la carrera, se pone a trabajar con Paco Roncero. Estuvo unos 17 meses en la Terraza, y luego pasó al taller de creatividad con el equipo de I+D. Allí estuvo otro año y medio desarrollando platos y el concepto Sublimotion.  A los 21 años se traslada a Colombia, como jefe de cocina en el proyecto de Paco Roncero en la zona más exclusiva de Bogotá. Allí estuvo 3 años. Con 25 años le llaman del lujoso hotel St Regis, en Washington, para abrir un restaurante de comida española, y así hizo. En esas fechas conoce al Chef José Andrés y a los 3 meses en una comida informal, surge empezar a trabajar en su restaurante MiniBar, 2 estrellas Michelín, en Washington, donde permaneció 2 semanas, hasta que le incorporan al departamento de creatividad y al equipo de desarrollo de Mercado Little Spain en Nueva York, que 2 años después, en marzo de 2019, se inaugura exitosamente, siendo su director culinario. Hoy por la situación generada por el Covid 19, permanece cerrado al público y elaboran 3500 comidas diarias para médicos, enfermeros, bomberos, gente sin techo, etc. en paralelo con la ONG World Central Kitchen.

Cuando se jubile, fecha muy lejana, aún, le gustaría ser feliz rodeado de familia y amigos, emocionando a la gente con la cocina. 

Saboreando la Vida marzo Diario 16

9 DÍAS Saboreando la Vida en casa, y en los kioskos de toda España ya está un nuevo número de Diario16 y Saboreando La Vida con Nacho Sandoval con nuevas propuestas y la entrevista a Jesus Marquina CepedaMarquinetti en cocinando con. 
En este número Los 4 Sabores 
▪️BAR Camacho en Oviedo de Maria Teresa Camacho Ruiz
▪️El Higuerón Restaurante en Fuengirola 
▪️Iztac Madrid
▪️Picones de Maria en Madrid 
Además 
▪️Oil&Jamon
▪️Josper Equipos Brasa
▪️Marina d’Or – Ciudad de Vacaciones
▪️Festival del chosco de TineoChosco de Tineo – IGP
▪️FEHGRA Marca Sabores, Calidad Gastronómica Argentina 
Espero que os gusten. 
#quedateencasa#yomequedoencasa

COCINANDO CON ANTONIA CARMONA. Taberna El Capricho, Córdoba

El 28 de junio de 1971 nacía en el municipio de La Carlota en Córdoba, Antonia Carmona, en el seno de una familia de agricultores. Antonia junto a sus otras 3 hermanas y 4 hermanos, vieron siempre cocinar a su madre, a la que admiraban por su forma de cocinar y defender la cocina tradicional de su tierra cordobesa. Recuerda a su madre y abuela, cuando era chiquita, viéndolas cocinar subida a una silla para ver como pelaban las patatas, las cebollas o como guisaban el rabo de toro y otros platos. Muchos de esos platos los ha ido personalizando con algunos matices y se pueden disfrutar en su restaurante El Capricho, ubicado en pleno casco histórico de Córdoba, en la calle Velázquez Bosco, 8, muy cerca de la Mezquita. El potaje, el rabo de toro cordobés, las carrilleras, el salmorejo o los flamenquines, son algunos de esos platos que siempre sobresalían elaborados con cariño y con los productos de primera calidad que llevaba su padre directamente de la huerta; lechugas, patatas, habas, ajos, cebollas o tomates. También aceite de oliva, que elaboraban entre toda la familia, yendo a recolectar las aceitunas juntos, desde pequeños, obteniendo aceite para todo el año.

Hasta los 20 años Antonia se dedicaba al campo junto a su familia, pero a partir de esa edad le llamaban para trabajar como ayudante de cocina, en las monterías y en ferias. Recuerda los primeros programas de Elena Santoja y Carlos Arguiñano, muy atenta sin perder detalle de cada elaboración. Recuerda como a los 28 años una de sus hermanas le convenció para que se formase, y trabajase en cocina, ya que se le daba muy bien y era muy perfeccionista en las elaboraciones. La influencia de su madre y abuela siempre están presentes en cada uno de sus elaboraciones. De ellas aprendió a elaborar sus famosas patatas cortijeras, patatas pochadas en aceite de oliva, con pimientos, cebolla, huevo frito y jamón. También el pisto con huevo, el arroz con pollo champiñón y pimiento rojo, regado con vino montilla Moriles y por supuesto su famoso rabo de toro cordobés. En 2003 empezó a trabajar en el restaurante, La Venta el Empalme, donde Eduardo, el jefe de cocina, le enseñó a cocinar profesionalmente. Compaginaba sus estudios por las mañanas en la Escuela de Hostelería de Córdoba, con el trabajo por la tardes. Allí estuvo 2 años y la inquietud le llevó a cambiar de trabajo para seguir creciendo profesionalmente, a la vez que seguía formándose.

En 2014 con la ayuda de su familia y el apoyo de su marido Pedro, decide poner en marcha su proyecto personal, Taberna El Capricho, junto a su marido Pedro, que se encarga de promocionar el local, a su estilo, delante del restaurante, un pequeño local de 70 metros cuadrados, donde se disfruta de autentica cocina cordobesa. Siempre tienen cola para probar su rabo de toro cordobés, plato insignia de la casa, premiado en 4 ocasiones por la Cofradía Gastronómica del Rabo de Toro Cordobés y  reconocido como el mejor plato de rabo de toro tradicional de España 2018, en la Ruta Sentero de Pagos del Rey. Con la reforma de este año han conseguido ampliar el local a 200 metros de superficie, pasando a dar unos 160 servicios diariamente, de los cuales el 80% piden el plato estrella de la casa y de postre la leche frita. Su secreto con el rabo de toro es guisar con cariño a fuego lento cada día 50 kilos acompañado ajo cebolla, laurel, pimienta negra y una pizca de clavo, aceite de oliva virgen extra. “al final tiene que salir bordao” apuntilla Antonia. Cuando se jubile, le gustaría recorrer toda España haciendo una ruta gastronómica, conociendo donde y que come la gente, en cada época del año. 

Cartel del 81 Descenso del Sella

555Asistimos a la presentación del cartel del 81 Edición del Descenso Internacional del Sella, obra del artista Javier Mariscal, en la sede del Comité Olímpico Español (COE). El creador del Cobi aceptó gustoso este encargo precisamente el año en el que se celebra el 25 aniversario de Barcelona 92

Asistieron «viejos conocidos» de mi época de piragüismo, en el Club Nautico de Zamora, como Dionisio Alba, durante muchos años organizando el Descenso Internacional del Duero, Juan Jose Román Mangas, presidente de la Federación Española de Piragüismo, mi buen amigo Juan Manuel Feliz Granda que brillantemente preside del CODIS Descenso Internacional del Sella 
También han acudido buenos amigos asturianos como mi querido Javier de Montini, así como diferentes personalidades del mundo del deporte, del piragüismo y del olimpismo. José Perurena, miembro del COI y de la Federación Internacional, Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español, Herminio Menéndez con 3 medallas olímpicas. 


Unknown5Este año, la fiesta más internacional de las piraguas, con salida en Arriondas y llegada en Ribadesella, se celebra el día 5 de agosto y el pregonero será el gran campeón olímpico Saúl Craviotto, ganador de 4 medallas olímpicas.

Para conocer el origen del Descenso Internacional del Sella, hay que remontarse al año 1929, cuando Dionisio de la Huerta, decidió hacer una excursión en piragua por el río Piloña, desde Coya hasta Infiesto. En 1932 tuvo lugar la primera edición de carácter competitivo, entre Arriondas y Ribadesella, en la que tomaron salida trece palistas. La cita tiene carácter internacional en el año 1951, cuando por primera vez en su historia cuenta con competidores extranjeros; italianos, portugueses y franceses.

Este año no nos perderemos este acontecimiento, y animo a los lectores, que si les cuadra bien la fecha, se animen a acercarse al Principado de Asturias para disfrutar de la Fiesta de las Piraguas, declarada de Interés Turístico Internacional.

www.descensodelsella.com

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EL TOBOGÁN ACUÁTICO MÁS GRANDE DE EUROPA 

44El Súper tobogán acuático más grande de Europa, con 400 metros de diversión, regresa  este verano a diferentes ciudades españolas, como Segovia, Almería, Tres Cantos o Madrid,  para disfrutar de una nueva refrescante experiencia.
El Súper Tobogán Urbano es una mega instalación itinerante que cuenta con una medida de 400 metros de largo, 5 metros de ancho, 1.000 metros de mangueras, tubos y conductos, dos bombas de agua, 20 motores y 3 grupos electrógenos. El tobogán cuenta con dos carriles dobles, lo que favorece que no se produzcan colas. Puede recibir a 2.000 personas y efectuar 18.000 lanzamientos diarios. El aforo es limitado por turnos de dos horas. 
Las entradas anticipadas cuestan 10´50 con flotador, o 7´50 sin flotador, llevándote el tuyo propio, así no tendrás que esperar por uno