XVIII edición de los Premios Zarcillo

Este año tuve el privilegio de participar en la XVIII edición nacional de los Premios Zarcillo. Estos galardones nacieron en el año 1991 con motivo de la culminación de los actos del año Europeo de Turismo por iniciativa de las Consejerías de Cultura y Turismo, Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. Se pensó en la denominación zarcillo, nombre directamente relacionado con la Viticultura y la Enología, ya que el zarcillo es el primer órgano no foliar que emite el sarmiento y que sirve de sostén y le da una proyección aérea, como planta trepadora que es la vid.

Los Premios Zarcillo cuentan con el patrocinio de la Organización Internacional de la Viña y del Vino (O.I.V.) y están integrados en la Federación Mundial de Grandes Concursos De Vinos y Espirituosos (VinoFed). La tutela de estos organismos internacionales ha sido fundamental en la consolidación de la imagen del Concurso.

Así, durante cuatro días se dieron cita los mejores catadores del mundo, los paladares mejor educados del planeta, que fueron los encargados de dictaminar qué vinos son los mejores del concurso. La norma establece que puedan participar en él todos los países productores del mundo, según la definición adoptada por la O.I.V., cuyas muestras se agruparán en siete categorías: blancos, rosados, tintos, de aguja, espumosos, de licor y de variedades aromáticas, estableciéndose, asimismo, las siguientes distinciones: Gran Zarcillo de Oro, Zarcillo de Oro y Zarcillo de Plata.

En esta ocasión, Castilla y León ha sido la Comunidad más premiada con seis galardones Gran Zarcillo de Oro. Así, en la Denominación de Origen Ribera del Duero, han recaído en tres bodegas: ‘Tresmatas crianza’, de Bodegas y Viñedos Vegas de Yuso, ‘912 de Altitud crianza’, de Bodegas Veganzones, y ‘Bagús’, de Bodegas López Cristobal. Dos han ido a parar a la DO Rueda, concretamente al vino ‘De Alberto Dorado’, de la bodega Hijos de Alberto Gutiérrez, y el vino ‘Diego Rivera Verdejo’ de Bodegas Servilio-Arranz. El sexto de estos premios ha recaído en el vino ‘Gran Colegiata Original’ de Bodegas Fariña, de la DO Toro.

Hay que destacar que se reunieron 85 catadores de gran prestigio internacional que valoraron durante cuatro días las 1.610 muestras procedentes de 33 países de los cinco continentes. Entre ellas 796, el 49% del total, llegaron desde diferentes puntos de Castilla y León (521 tintos, 200 blancos, 63 rosados, 6 licores, 3 espumosos y 2 de aguja). Del extranjero llegaron 234 muestras (un 32% más que la última edición de 2018) y que supone el 14,5% del total de muestras.

El primer Premio Zarcillo Trayectoria ‘Alejandro Fernández’ 2021, con el que la Junta de Castilla y León quiere reconocer el trabajo de los profesionales más destacados del sector vitivinícola se ha otorgado al bodeguero berciano José Luis Prada. Este año tuve el privilegio de participar en la XVIII edición nacional de los Premios Zarcillo. Estos galardones nacieron en el año 1991 con motivo de la culminación de los actos del año Europeo de Turismo por iniciativa de las Consejerías de Cultura y Turismo, Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León. Se pensó en la denominación zarcillo, nombre directamente relacionado con la Viticultura y la Enología, ya que el zarcillo es el primer órgano no foliar que emite el sarmiento y que sirve de sostén y le da una proyección aérea, como planta trepadora que es la vid.

Todos los premiados se pueden consultar en la siguiente web: 

Cocinando con Niko López. Little Spain, Nueva York

Desde muy pequeño Nico, madrileño del 91, pasaba mucho tiempo con sus abuelas en Madrid y Santander, siempre muy atento a lo que cocinaban y en cuanto le dejaban, ahí estaba, entre guisos y pucheros. En 1998 trasladan a su padre a Francia, y con 7 años comienza una nueva experiencia en París, que durará 2 años. Paris en 1999 destacaba por su gastronomía, repostería y una amplia oferta gastronómica de cocinas de todo el mundo, por lo que su paladar se multiplicó. La vida familiar cambió sobre todo porque su padre, Adolfo con 40 años, empezó a cocinar, cuando siempre había cocinado su madre, María José. Empiezan los dos a cocinar y se lo pasaban muy bien aprendiendo técnicas de elaboraciones francesas y conociendo nuevos productos. 

En el año 2000 regresan a Madrid, y ya con 10 años, es un niño que le gusta comer, le gusta la cocina y tiene gran inquietud por el mundo gastronómico. Disfruta viendo los programas de cocina del Chef  José Andrés o Canal Cocina. Con 12 años leía los libros de Ferrán Adrià, aunque no los entendía, pero aún así se los leía todos.

A los 11 años ya cocinaba en casa, se había ganado la confianza de sus progenitores, hacía la comidas y cenas de Navidad, Su madre le enviaba al mercado y disfrutaba aprendiendo con los profesionales y los productos que compraba. 

Recién matriculado, en Ingeniería química, a la semana, no siente ninguna motivación y lo deja. A Nico le gustaba la cocina, le gustaba la química en la cocina, la ingeniería en cocina. Un día, su padre le comenta que la Escuela Internacional Vatel, formadora de la élite hotelera mundial, acababa de abrir la primera sede en España. A Nico le gustó mucho la idea, fue a informarse, se matriculó, y allí estuvo 3 años, sin parar, hasta que consiguió el título universitario. Durante la carrera estuvo realizando practicas, 6 meses en Zalacain, y otros 6 en el Fat Duck en Brey, a 30 km de Londres, del famoso chef Heston Blumenthal, que ya contaba con 3 estrellas Michelín y llegó a ser número uno de la lista The Worlds’s 50 Best Restaurants. Allí aprendió ingles, y se inició en la cocina de vanguardia. Regresa a Madrid para continuar los estudios y practicas, esta vez en el departamento comercial de la Terraza del Casino de Paco Roncero y también, por decisión propia, en la cocina. Terminada la carrera, se pone a trabajar con Paco Roncero. Estuvo unos 17 meses en la Terraza, y luego pasó al taller de creatividad con el equipo de I+D. Allí estuvo otro año y medio desarrollando platos y el concepto Sublimotion.  A los 21 años se traslada a Colombia, como jefe de cocina en el proyecto de Paco Roncero en la zona más exclusiva de Bogotá. Allí estuvo 3 años. Con 25 años le llaman del lujoso hotel St Regis, en Washington, para abrir un restaurante de comida española, y así hizo. En esas fechas conoce al Chef José Andrés y a los 3 meses en una comida informal, surge empezar a trabajar en su restaurante MiniBar, 2 estrellas Michelín, en Washington, donde permaneció 2 semanas, hasta que le incorporan al departamento de creatividad y al equipo de desarrollo de Mercado Little Spain en Nueva York, que 2 años después, en marzo de 2019, se inaugura exitosamente, siendo su director culinario. Hoy por la situación generada por el Covid 19, permanece cerrado al público y elaboran 3500 comidas diarias para médicos, enfermeros, bomberos, gente sin techo, etc. en paralelo con la ONG World Central Kitchen.

Cuando se jubile, fecha muy lejana, aún, le gustaría ser feliz rodeado de familia y amigos, emocionando a la gente con la cocina. 

Desde muy pequeño Nico, madrileño del 91, pasaba mucho tiempo con sus abuelas en Madrid y Santander, siempre muy atento a lo que cocinaban y en cuanto le dejaban, ahí estaba, entre guisos y pucheros. En 1998 trasladan a su padre a Francia, y con 7 años comienza una nueva experiencia en París, que durará 2 años. Paris en 1999 destacaba por su gastronomía, repostería y una amplia oferta gastronómica de cocinas de todo el mundo, por lo que su paladar se multiplicó. La vida familiar cambió sobre todo porque su padre, Adolfo con 40 años, empezó a cocinar, cuando siempre había cocinado su madre, María José. Empiezan los dos a cocinar y se lo pasaban muy bien aprendiendo técnicas de elaboraciones francesas y conociendo nuevos productos. 

En el año 2000 regresan a Madrid, y ya con 10 años, es un niño que le gusta comer, le gusta la cocina y tiene gran inquietud por el mundo gastronómico. Disfruta viendo los programas de cocina del Chef  José Andrés o Canal Cocina. Con 12 años leía los libros de Ferrán Adrià, aunque no los entendía, pero aún así se los leía todos.

A los 11 años ya cocinaba en casa, se había ganado la confianza de sus progenitores, hacía la comidas y cenas de Navidad, Su madre le enviaba al mercado y disfrutaba aprendiendo con los profesionales y los productos que compraba. 

Recién matriculado, en Ingeniería química, a la semana, no siente ninguna motivación y lo deja. A Nico le gustaba la cocina, le gustaba la química en la cocina, la ingeniería en cocina. Un día, su padre le comenta que la Escuela Internacional Vatel, formadora de la élite hotelera mundial, acababa de abrir la primera sede en España. A Nico le gustó mucho la idea, fue a informarse, se matriculó, y allí estuvo 3 años, sin parar, hasta que consiguió el título universitario. Durante la carrera estuvo realizando practicas, 6 meses en Zalacain, y otros 6 en el Fat Duck en Brey, a 30 km de Londres, del famoso chef Heston Blumenthal, que ya contaba con 3 estrellas Michelín y llegó a ser número uno de la lista The Worlds’s 50 Best Restaurants. Allí aprendió ingles, y se inició en la cocina de vanguardia. Regresa a Madrid para continuar los estudios y practicas, esta vez en el departamento comercial de la Terraza del Casino de Paco Roncero y también, por decisión propia, en la cocina. Terminada la carrera, se pone a trabajar con Paco Roncero. Estuvo unos 17 meses en la Terraza, y luego pasó al taller de creatividad con el equipo de I+D. Allí estuvo otro año y medio desarrollando platos y el concepto Sublimotion.  A los 21 años se traslada a Colombia, como jefe de cocina en el proyecto de Paco Roncero en la zona más exclusiva de Bogotá. Allí estuvo 3 años. Con 25 años le llaman del lujoso hotel St Regis, en Washington, para abrir un restaurante de comida española, y así hizo. En esas fechas conoce al Chef José Andrés y a los 3 meses en una comida informal, surge empezar a trabajar en su restaurante MiniBar, 2 estrellas Michelín, en Washington, donde permaneció 2 semanas, hasta que le incorporan al departamento de creatividad y al equipo de desarrollo de Mercado Little Spain en Nueva York, que 2 años después, en marzo de 2019, se inaugura exitosamente, siendo su director culinario. Hoy por la situación generada por el Covid 19, permanece cerrado al público y elaboran 3500 comidas diarias para médicos, enfermeros, bomberos, gente sin techo, etc. en paralelo con la ONG World Central Kitchen.

Cuando se jubile, fecha muy lejana, aún, le gustaría ser feliz rodeado de familia y amigos, emocionando a la gente con la cocina.